Estos forzados momentos de cuarentena, a los que no estamos acostumbrados, son propicios para la reflexión. La búsqueda de los “¿por qué?”, a veces nos conduce a callejones sin salida, pero cuando cambiamos la pregunta por, “¿para qué?”, empieza a tener sentido.

Entonces, es más importante que comprendamos para qué estamos pasando por esto, donde parece que el coronavirus nos tiene acorralados.

Es un virus diferente, se transmite en silencio, rápido, y es tremendamente efectivo, en unas horas, ¡el daño está hecho! Nos exige aislamiento, debemos abandonar el contacto interpersonal, y dejar de circular para evitar propagarlo.

Esta mañana cuando revisé mis redes sociales, volví a observar una vez más, cómo era sometida al escarnio público cierta persona, responsabilizándola como la única causa de nuestro mal colectivo. Y lo hicimos de una manera implacable.

Obviamente no es la primera vez que observó este comportamiento, se ha vuelto una práctica común viralizar información, dañando la imagen del personaje de turno.

No intentó justificar ninguna acción irresponsable de nadie, simplemente observó el daño que nosotros como sociedad permitimos que se cometa, independientemente de creernos los dueños de la verdad, la razón y la justicia.

Como sociedad hemos desarrollado nuestra tecnología, al punto de estar interconectados, creamos una red, donde todos participamos. Todos somos la red.

Somos capaces de lastimar a través de la red, con un simple comentario, con un meme que parece inofensivo, o directamente con agravios hirientes, a quién sea que nos propongamos lastimar, sin considerar siquiera las consecuencias ni el daño irreparable que causamos a quien lo sufre.

Nos hemos convertido en una sociedad enferma, irresponsable, indiferente, egoísta, con un poder de destrucción superlativo. Entonces, si esto es lo que habita en nuestro colectivo, ¿no habremos sido nosotros que convocamos al coronavirus?

Quizás este mal, es la única forma de hacernos despertar, ya que por las buenas no lo hacemos.
. Quizás vino a enseñarnos a ser responsables, empáticos, solidarios.
. Quizás es la forma que tenemos de sanar
. Ojalá esta cuarentena, nos de espacio para la reflexión, y nos lleve a comprender, que, apesar de ser individuos, somos UNO, y cada uno de nosotros, hace a la red saludable, o enferma.

El cambio es individual, el beneficio es colectivo, y si logramos hacer este cambio,
¡gracias coronavirus, ya no nos haces falta!

 Eduardo Córdoba 

Abrir chat
1
Hola
Cúentame en que puedo ayudarte.